lunes 28 de septiembre de 2009
Imágenes
Imágenes, palabras, sonidos, situaciones, algunos sueños sin cumplir (siempre quedan algunos)Besos sin dar, la calma que se desvanece poco a poco. Hasta ayer, alguien a quién todos, o casi todos queríamos. Hoy sólo el recuerdo de lo que fue.Todavía siento el eco de esa ambulancia alejándose con ella. Recuerdo sus setenta años y su cara sin arrugas, que sin embargo, muestran el "poco evidente" paso del tiempo, esos años que fueron llevándose su aliento, sus ganas de vivir, ahí están, los tengo tan presentes como antes, sus gestos, sus chistes, sus enojos, sus frustraciones, su dolor. Lo disimulaba muy bien, pero ahí estaba, llevándose su felicidad día tras día, llevándose sus ganas de estar bien.-Lo último que me dijo, con su voz entrecortada e irreconocible, fue que me quería mucho; y sus ojos brillaron, de una forma que por un momento me asustó, no era miedo de terror, era miedo de perder, en ellos estaba todo el dolor ya sin encubrir. Me abrazó, de una forma que nunca antes había hecho, esta vez esforzándose por conseguirlo, finalmente llegó hasta mí, y me sentí mejor. Quizás zafa de esta, pensé.Hoy, tres meses después aún siento el calor de su espalda en mi mano izquierda, como si recién le hubiese dicho que me acompañara a la iglesia, como si hicieran algunos minutos de que me dijera que sí, que este domingo me va a acompañar otra vez, como cuando tenía algunos años y varios centímetros menos, cuándo todavía me daba la mano para cruzar la calle.Su felicidad al verme, una larga, pesada e interminable noche secundaron esa madrugada, un momento trágico e impensado llega pasado el mediodía, una llamada a mi celular, unos minutos más tarde y ya no está. No está para contarle más nada, no está para decirle que las cosas mejoraron, ni que voy a deberle el viaje a Italia, que la tierra de donde venimos, sólo es un sueño dormido ahora, que el CD terminado queda para los demás, y no para la que quería un asiento en la primera fila.Quiero decir que siempre intenté ser el mejor nieto que pude, aunque fallé más de una vez, probablemente muchas más que una, y sé que dolió, pero en ningún momento tuve vileza en mis acciones, por ahí fué un poco más de mi inconciencia. Ahora quedaron algunas lágrimas que quisiera no dejar sobre el teclado, y algunas que fui perdiendo por el camino se las absorbió el suelo ya. De ella me quedo con las mejores cosas, sus consejos para ser un “hombrecito de bien”, de esos que no hacen llorar a las chicas, y que en cambio intentan regalarles felicidad, al menos siempre que sea posible, que saque lo mejor de las pequeñas cosas y que nunca me conforme con lo que tengo ahora. Me quedo con sus regalos de cumpleaños, y otros tantos regalos porque si, preguntas que quedan sin respuestas, y miles de respuestas que hoy quedan inconclusas, tal vez por una eternidad.
miércoles 21 de noviembre de 2007
La verdadera historia de Ghai Shan by Eli...

Hoy nos adentraremos en la verdadera historia del emperador Ghai Shan. A lo largo de los años, los historiadores lo presentaron como un hombre de gran sabiduría, sumamente paciente, de una templanza sin igual y valor incomparable, pero nada más alejado de la realidad.
Hace unos mil quinientos años, Ghai Shan pudo acceder al trono gracias a la perspicaz idea de regalarle un vistoso budín envenenado a su hermano Ghai Ling, heredero natural del trono en el día de su asunción. Shan continuó con su plan hasta conseguir sus honorables objetivos. Simuló congoja sobre la tumba de su hermano, honró a la viuda Kim Ling con gran fastuosidad en cada momento de la ceremonia y finalmente, envió a los siete hijos a tierras lejanas para que ganasen fama y experiencia.
Acompañados por los mejores guerreros emprendieron el largo trayecto donde lamentablemente, camino a la ciudad de Ji se toparon con un león gigante que llegaba para destruir la dinastía, sin dudarlo, dieron sus vidas como héroes en defensa del imperio y salvaron a los guerreros quienes de “milagro” salieron ilesos. A su regreso fueron laureados ante una multitud. (Salta a la vista que esto, solo fue una excelente excusa para exterminarlos sin levantar sospechas)
El emperador Ghai Shan siempre designó a los consejeros y ministros más capacitados. Cuando suponía que sus cualidades decaían, según cuentan las leyendas, ordenaba llamar al dragón alado que los llevaba al paraíso como recompensa a su magnífica labor. Algunas veces, las familias de estos corrían la misma suerte, para luego pasar sus fortunas a las arcas del “benévolo” emperador, que no las retenía para sí: las distribuía entre los pobres los cuales lo adoraban y aclamaban, y muchas otras cosas que terminan en “aban”. Como agradecimiento, estos solían ofrecer gran parte de sus cosechas con el fin de que este no los olvidara cuando otro de los mandatarios tuviera el mismo ansiado destino.
Eventualmente sucedía lo mismo con algún mercader importante, o sabio ilustre. En estos casos, luego de verificar con varios testigos convenidos por el emperador, que efectivamente el dragón los había llevado, al igual que a la totalidad de sus familias, entonces también pasaban sus fortunas a las arcas del emperador Ghai Shan. Por suerte los campesinos acusaban de buena fe a quienes desobedecían las órdenes del emperador, para que pudiese llamar al dragón y que se cumpla con lo estipulado.
Cada año nuevo chino, éste reunía a sus historiadores y les encomendaba mostrar su “verdadera historia” sin ocultar detalles, solo les pedía como un gran favor, que expongan en cada uno de los relatos, que todo lo que alguna vez supo hacer, fue enteramente en beneficio del pueblo.
Eli!
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