lunes, 12 de julio de 2010

¿Derechos humanos o Privilegios absurdos?

Resulta que ayer junto a un amigo se nos ocurrió que tenemos muchas ganas de jubilarnos, principalmente para ya no depender más del trabajo, y así dedicarnos de lleno a lo que nos gusta hacer sin afectar a nadie.
Bien, no soy el único que pienso de esa forma ni tampoco el único que se beneficiaría de una medida así, entonces nos agrupamos unos cuantos más que pensaban como nosotros, y decidimos reclamar por el derecho justo a jubilarnos de todos y todas en este país sin límites ni requisitos, ya que nos sentimos totalmente discriminados por la edad y hasta te diría, es tan terrible que por momentos me siento como en un “Apartheid etario”.

A nosotros que nos queremos jubilar nos parece desacertado y de hecho un claro ejemplo de discriminación, que la jubilación contemple tener sesenta años para las mujeres e incluso cinco años más para los hombres, es una burla. Si lo ideal es que todos y todas tengamos derecho a jubilarnos cuándo queramos y que nadie se nos oponga.

Conseguimos un par de abogados tan vagos y cansados de trabajar como nosotros y les pedimos que buscaran algunos artilugios legales para lograr que esto pareciera "lo más ecuánime posible" y así lo hicimos.

Entonces decidimos exponer al frente de nuestra “militancia a favor de la jubilación para todos y todas” los motivos los siguientes:

-Para la jubilación hay clara discriminación de género, ya que se hace una marcada diferencia de edad entre hombres y mujeres para obtener el mismo derecho sin contemplar los casos.

-Está contra la igualdad de derechos humanos porque nosotros tenemos ganas de jubilarnos y eso no hace mal ni molesta a nadie en lo absoluto, incluso es menos dañino que adoptar chicos ajenos sin cumplir con las condiciones primordiales.

-Entendemos que nuestras vidas serian mucho más felices si no necesitáramos ejercer una profesión/oficio/obligación para mantener nuestra economía, si el Estado Nacional nos apoya y nos sustenta ya no necesitaríamos elegir una de esas cosas cuándo por ejemplo: podríamos vivir bien haciendo casitas de naipes, jugando al rugby, futbol en las plazas, etc.

-La discriminación etaria en la Argentina hace que nos sintamos muy mal porque nuestras vidas no son lo que queremos tener y eso es algo que el estado no contempló al hacer sus leyes como están ahora, tener que trabajar nos corrompe y quita el tiempo para jugar en la plaza todos los días laborables de la semana.

Entonces con estos ítems más que claros, salimos a dar batalla legal, apoyándonos de ruidosas marchas para defender el proyecto. Mucha gente ilusa se oponía a nuestra idea porque consideraba que la jubilación era una medida diseñada para brindar seguridad social a los adultos mayores y así, al cesar sus actividades laborales o adelantarse en caso de discapacidad, podían sobrevivir y costear su obra social, alimentos y poco más que eso, pero nosotros les explicamos que eso era lo tradicional y que ya estaba completamente pasado de moda, que las familias de ahora habían cambiado, evolucionado, y que era de retrógrado y dinosaurio pensar en llegar a anciano para lograr ese derecho que nos corresponde a todos.

Así que impusimos nuestra actitud histriónica en el congreso, Pape Cebrián Compay nos acompaño con un picaresco monólogo que mostraba a las claras como nos correspondía el derecho a jubilarnos y que era del Medioevo negárnoslo en una sociedad tan adelantada como la nuestra. Conseguimos un par de famosos vagos y algunos artistas vagos que nos apoyaran en esto, y así logramos avasallar la política y la opinión pública de nuestro país.

A nuestras marchas por la igualdad se nos opusieron unos cuántos “mala onda” que no querían que vaciáramos las arcas de la Anses, y aducían que no había plata suficiente como para pagarnos a todos y todas como reclamábamos, y que a raíz de ello, teníamos que pensar en trabajar para conseguir nuestro dinero legítimamente y de ese modo, mantener la cadena previsional en funcionamiento para permitir estar a resguardo los adultos de hoy y darles un futuro (valga la redundancia) previsible también a los de mañana.

Así que al ver lo "cerrados, ignorantes y jubilofóbicos" que eran nuestros más acérrimos opositores, nuestro reclamo se hizo cada vez más fuerte y subido de tono, al punto tal de lograr que una gran parte de la prensa, de la política y algunos familiares se pongan de nuestro lado y nos defiendan, convengamos que un poquito vagos como nosotros también son.

Algunos años más tarde... Finalmente estuvimos tan cerca de conseguir lo que pedíamos, incluso a costas de disolver el modelo y las mismas bases de la Nación que nos creíamos ganadores, quizás por eso sentimos tan dolorosa la derrota en el Senado, porque aún creemos que nos pertenecía el solicitado derecho.

Pero no es lo importante, lo importante es que si dejamos que hagan lo que quieren con nuestras leyes y confundimos, o queremos hacer confundir los derechos humanos, por algunos privilegios preexistentes y que como Nación tenemos la obligación de mantener inquebrantables, el país se autodestruye porque gobernamos para el capricho y no para el bien común, es incalculable el perjuicio que se le hace a las generaciones futuras permitiendo cosas que ni siquiera los que están a favor tienen estudiado exhaustivamente.

Intentar aplicar un cambio de tamaña profundidad, irracionalidad y carente de principios elementales, en los cimientos mismos de la sociedad Argentina no puede lograr nada bueno, mucho menos si ese cambio no pasaría siquiera el examen más básico de un abogado constitucionalista.

Intenté dejar en claro mis razones para oponerme al matrimonio homosexual y ya ven que no es por razones homofóbicas como dicen de todo el que se opone, ya que entiendo y respeto las libertades que da la República Argentina a todos sus habitantes por igual, creo fervientemente en el Matrimonio entre hombre-mujer, creo que el amor que debe existir entre ambos para casarse y que debe ser tan real como para bancarse todo lo que venga por el resto de sus vidas juntos, y por sobre todas las cosas creo en el amor.

Por eso voy a decir que me parece un debate absurdo y sin sentido, en tanto y en cuánto los derechos en este país son para todos iguales y están legitimados, no se corrompen oponiéndose y así se expresa en nuestra Constitución Nacional y en las declaraciones de los Derechos Humanos, pero también hay que tomar en cuenta las obligaciones republicanas y los requisitos al solicitar ciertos privilegios, porque el matrimonio, al igual que la adopción y la jubilación no son derechos sino privilegios, y esto es lo que "a las claras" no se está distinguiendo ni poniendo en valor en estos momentos de trascendencia legislativa, para entonces decidir si hacemos las cosas bien, o si en cambio, tiramos el país a la marchanta por lo que le parece y no por lo que es.

Con el mayor de mis respetos, creo en un país más justo y que no altere el orden de la familia a tientas y a locas.


Eliel 12/07/2010

lunes, 28 de septiembre de 2009

Imágenes

Imágenes, palabras, sonidos, situaciones, algunos sueños sin cumplir (siempre quedan algunos)Besos sin dar, la calma que se desvanece poco a poco. Hasta ayer, alguien a quién todos, o casi todos queríamos. Hoy sólo el recuerdo de lo que fue.Todavía siento el eco de esa ambulancia alejándose con ella. Recuerdo sus setenta años y su cara sin arrugas, que sin embargo, muestran el "poco evidente" paso del tiempo, esos años que fueron llevándose su aliento, sus ganas de vivir, ahí están, los tengo tan presentes como antes, sus gestos, sus chistes, sus enojos, sus frustraciones, su dolor. Lo disimulaba muy bien, pero ahí estaba, llevándose su felicidad día tras día, llevándose sus ganas de estar bien.-Lo último que me dijo, con su voz entrecortada e irreconocible, fue que me quería mucho; y sus ojos brillaron, de una forma que por un momento me asustó, no era miedo de terror, era miedo de perder, en ellos estaba todo el dolor ya sin encubrir. Me abrazó, de una forma que nunca antes había hecho, esta vez esforzándose por conseguirlo, finalmente llegó hasta mí, y me sentí mejor. Quizás zafa de esta, pensé.Hoy, tres meses después aún siento el calor de su espalda en mi mano izquierda, como si recién le hubiese dicho que me acompañara a la iglesia, como si hicieran algunos minutos de que me dijera que sí, que este domingo me va a acompañar otra vez, como cuando tenía algunos años y varios centímetros menos, cuándo todavía me daba la mano para cruzar la calle.Su felicidad al verme, una larga, pesada e interminable noche secundaron esa madrugada, un momento trágico e impensado llega pasado el mediodía, una llamada a mi celular, unos minutos más tarde y ya no está. No está para contarle más nada, no está para decirle que las cosas mejoraron, ni que voy a deberle el viaje a Italia, que la tierra de donde venimos, sólo es un sueño dormido ahora, que el CD terminado queda para los demás, y no para la que quería un asiento en la primera fila.Quiero decir que siempre intenté ser el mejor nieto que pude, aunque fallé más de una vez, probablemente muchas más que una, y sé que dolió, pero en ningún momento tuve vileza en mis acciones, por ahí fué un poco más de mi inconciencia. Ahora quedaron algunas lágrimas que quisiera no dejar sobre el teclado, y algunas que fui perdiendo por el camino se las absorbió el suelo ya. De ella me quedo con las mejores cosas, sus consejos para ser un “hombrecito de bien”, de esos que no hacen llorar a las chicas, y que en cambio intentan regalarles felicidad, al menos siempre que sea posible, que saque lo mejor de las pequeñas cosas y que nunca me conforme con lo que tengo ahora. Me quedo con sus regalos de cumpleaños, y otros tantos regalos porque si, preguntas que quedan sin respuestas, y miles de respuestas que hoy quedan inconclusas, tal vez por una eternidad.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La verdadera historia de Ghai Shan by Eli...



Hoy nos adentraremos en la verdadera historia del emperador Ghai Shan. A lo largo de los años, los historiadores lo presentaron como un hombre de gran sabiduría, sumamente paciente, de una templanza sin igual y valor incomparable, pero nada más alejado de la realidad.
Hace unos mil quinientos años, Ghai Shan pudo acceder al trono gracias a la perspicaz idea de regalarle un vistoso budín envenenado a su hermano Ghai Ling, heredero natural del trono en el día de su asunción. Shan continuó con su plan hasta conseguir sus honorables objetivos. Simuló congoja sobre la tumba de su hermano, honró a la viuda Kim Ling con gran fastuosidad en cada momento de la ceremonia y finalmente, envió a los siete hijos a tierras lejanas para que ganasen fama y experiencia.
Acompañados por los mejores guerreros emprendieron el largo trayecto donde lamentablemente, camino a la ciudad de Ji se toparon con un león gigante que llegaba para destruir la dinastía, sin dudarlo, dieron sus vidas como héroes en defensa del imperio y salvaron a los guerreros quienes de “milagro” salieron ilesos. A su regreso fueron laureados ante una multitud. (Salta a la vista que esto, solo fue una excelente excusa para exterminarlos sin levantar sospechas)
El emperador Ghai Shan siempre designó a los consejeros y ministros más capacitados. Cuando suponía que sus cualidades decaían, según cuentan las leyendas, ordenaba llamar al dragón alado que los llevaba al paraíso como recompensa a su magnífica labor. Algunas veces, las familias de estos corrían la misma suerte, para luego pasar sus fortunas a las arcas del “benévolo” emperador, que no las retenía para sí: las distribuía entre los pobres los cuales lo adoraban y aclamaban, y muchas otras cosas que terminan en “aban”. Como agradecimiento, estos solían ofrecer gran parte de sus cosechas con el fin de que este no los olvidara cuando otro de los mandatarios tuviera el mismo ansiado destino.
Eventualmente sucedía lo mismo con algún mercader importante, o sabio ilustre. En estos casos, luego de verificar con varios testigos convenidos por el emperador, que efectivamente el dragón los había llevado, al igual que a la totalidad de sus familias, entonces también pasaban sus fortunas a las arcas del emperador Ghai Shan. Por suerte los campesinos acusaban de buena fe a quienes desobedecían las órdenes del emperador, para que pudiese llamar al dragón y que se cumpla con lo estipulado.
Cada año nuevo chino, éste reunía a sus historiadores y les encomendaba mostrar su “verdadera historia” sin ocultar detalles, solo les pedía como un gran favor, que expongan en cada uno de los relatos, que todo lo que alguna vez supo hacer, fue enteramente en beneficio del pueblo.

Eli!