miércoles, 21 de noviembre de 2007

La verdadera historia de Ghai Shan by Eli...



Hoy nos adentraremos en la verdadera historia del emperador Ghai Shan. A lo largo de los años, los historiadores lo presentaron como un hombre de gran sabiduría, sumamente paciente, de una templanza sin igual y valor incomparable, pero nada más alejado de la realidad.
Hace unos mil quinientos años, Ghai Shan pudo acceder al trono gracias a la perspicaz idea de regalarle un vistoso budín envenenado a su hermano Ghai Ling, heredero natural del trono en el día de su asunción. Shan continuó con su plan hasta conseguir sus honorables objetivos. Simuló congoja sobre la tumba de su hermano, honró a la viuda Kim Ling con gran fastuosidad en cada momento de la ceremonia y finalmente, envió a los siete hijos a tierras lejanas para que ganasen fama y experiencia.
Acompañados por los mejores guerreros emprendieron el largo trayecto donde lamentablemente, camino a la ciudad de Ji se toparon con un león gigante que llegaba para destruir la dinastía, sin dudarlo, dieron sus vidas como héroes en defensa del imperio y salvaron a los guerreros quienes de “milagro” salieron ilesos. A su regreso fueron laureados ante una multitud. (Salta a la vista que esto, solo fue una excelente excusa para exterminarlos sin levantar sospechas)
El emperador Ghai Shan siempre designó a los consejeros y ministros más capacitados. Cuando suponía que sus cualidades decaían, según cuentan las leyendas, ordenaba llamar al dragón alado que los llevaba al paraíso como recompensa a su magnífica labor. Algunas veces, las familias de estos corrían la misma suerte, para luego pasar sus fortunas a las arcas del “benévolo” emperador, que no las retenía para sí: las distribuía entre los pobres los cuales lo adoraban y aclamaban, y muchas otras cosas que terminan en “aban”. Como agradecimiento, estos solían ofrecer gran parte de sus cosechas con el fin de que este no los olvidara cuando otro de los mandatarios tuviera el mismo ansiado destino.
Eventualmente sucedía lo mismo con algún mercader importante, o sabio ilustre. En estos casos, luego de verificar con varios testigos convenidos por el emperador, que efectivamente el dragón los había llevado, al igual que a la totalidad de sus familias, entonces también pasaban sus fortunas a las arcas del emperador Ghai Shan. Por suerte los campesinos acusaban de buena fe a quienes desobedecían las órdenes del emperador, para que pudiese llamar al dragón y que se cumpla con lo estipulado.
Cada año nuevo chino, éste reunía a sus historiadores y les encomendaba mostrar su “verdadera historia” sin ocultar detalles, solo les pedía como un gran favor, que expongan en cada uno de los relatos, que todo lo que alguna vez supo hacer, fue enteramente en beneficio del pueblo.

Eli!